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martes, 7 de julio de 2020

Entrevista a Albert Tarragó (2ª y última parte)

Como complemento a la entrevista de ayer, y gracias de nuevo a su paciencia y amabilidad, Albert Tarragó comparte con nosotros todo lo que recuerda del proceso de creación de la serie de Fernando Fernández "Zodíaco".  

Dicha serie se compone de 12 historias independientes, y, que yo sepa, su primera edición fue en España, en la revista "Totem el Comix" de Toutain, entre 1989 - 92, aunque sólo se llegaron a publicar 8 historias. La única edición completa de la que tengo noticia es la de la revista italiana "Skorpio" en 1994, pero como, por desgracia, no dispongo de esos materiales, los comentarios de Albert se ciñen a los 8 episodios aparecidos en "Totem".
 
(Comentarios recogidos por correo electrónico entre Mayo y Junio de 2020 por Miguel Ángel Ferreiro.)
 

 
1) CÁNCER: EL ASESINO DE LA LUNA LLENA
"Totem el Comix" #36 (Noviembre 1989)
 
 
En cuanto a esta historia, tengo algunas dudas sobre quién la dibujó. A mi juicio pudo haberla hecho Paco Corachan. No me parece el estilo de Amadeu Aldavert. En cuanto a la tinta, casi seguro 100% que es de Fernando íntegramente.
 
Por lo demás, me viene a la mente lo mal que encajaban esas historias con los textos de la primera página. A Fernando le gustaba el tema del zodíaco. Casi me atrevería a pensar que creía bastante en ello. Pero el encaje de las historias ya entonces nos parecía forzado. Creo que para él eso era lo de menos. Con la excusa del zodíaco conseguía empaquetar 12 entregas, que al fin y al cabo eran ingresos.  

Me parece recordar que los textos de la primera página ni tan siquiera venían en el guión, si no que los redactaba al final, cuando ya todo lo tenía listo. Los dibujos de esas primeras páginas por lo general los hacia él mismo. Yo recuerdo haber hecho alguno. En esta historia de "Cáncer" yo apostaría que el dibujo es suyo. 



2) CAPRICORNIO: NOCHE DE TORMENTA
"Totem el Comix" #37 (Diciembre 1989)


 
En esta ocasión, salvo la primera página con el signo de Capricornio, el resto de la historieta la dibujé yo. 
 
En cuanto a la tinta, las primeras páginas son íntegramente de Fernando, pero a partir de la 46 Amadeo empezó a entintar algunas partes, como los monstruos; en la 47 empezó a ayudar con los fondos y en la 48 la tinta del diablo es de Amadeo. Fernando de este modo se centraba solamente en los personajes principales. A juzgar por los créditos de la segunda página, el guión lo había escrito su hijo Héctor.

 
A modo de anécdota te puedo contar que para el aspecto de la chica me inspiré en mi primera novia. Mientras dibujaba esta historieta vivía los inicios de mi primera relación sentimental. No obstante, luego Fernando idealizaba los rasgos con la tinta.
 
  
3) GÉMINIS: IN MEMORIAN 
"Totem el Comix" #38 (Enero 1990) 


Esta historia no es mía. Apostaría que es de Paco Corachan, con tinta íntegra de Fernando y guión de Héctor.


4) VIRGO: MATAR A LA BESTIA
"Totem el Comix" #39 (Febrero 1990)

 
 
Esta historia es la única que recuerdo íntegramente dibujada por Amadeo Aldavert y entintada íntegramente por Fernando. Del guión no sé nada, ya que no vi los créditos en la primera página, pero permíteme la licencia de decir que empezaban a flojear. Vale la pena aquí matizar que, a pesar de de la inconsistencia de alguna de las historias, en el trabajo definitivo puede verse un derroche enorme de esfuerzo e ilusión, lo cual demuestra el interés y el enorme desafío que, a fin de cuentas, a todos nos generaba ese trabajo con Fernando.


5) ARIES: MAN
"Totem el Comix" #40 (Marzo 1990)

 
Esta historia tan sólo me suena vagamente como un recuerdo lejano. Podría ser que varias manos trabajaran en ella. Creo recordar que durante ese período hubo dos dibujantes de su generación y cercanos a él, que también le ayudaron. Uno fue José María Martín Saurí, y del otro no recuerdo el nombre, ya que creo que la colaboración no acabó fraguando tras los primeros intentos. 

En cualquier caso, veo la mano íntegra de Fernando en algunas páginas con el lápiz y la tinta, mientras que en otras distingo habilidades con el lápiz que muy raramente Fernando mostraba, por lo que apostaría que hubo otras manos en algunas páginas de esta historia.
 
Incluso he tenido la intensa sensación de que yo mismo había llegado a dibujar algunas viñetas de las tres primeras páginas, pero me confunde el hecho que no me reconozco en ninguna de las siguientes. No estoy seguro, y no querría atribuirme nada que finalmente no hubiera hecho. El caso es que la tinta íntegra de Fernando a veces diluye la huella de mi propia intervención. En cualquier caso, esa manera de trabajar [repartiendo el dibujo a lápiz entre varios autores] era habitual con Fernando.


6) ESCORPIO: LA PICADURA
"Totem el Comix" #42 (Mayo 1990)


 
Esta historia creo recordar que era íntegramente de Fernando. No estoy seguro. Recuerdo verla por el estudio y el estilo es muy de Fernando pero tiene elementos que podrían inducir a pensar que hubo la intervención de alguien (tal vez Paco Corachan). No obstante, prefiero no dudar del potencial de Fernando cuando se encontraba ante una historia que le motivaba. Aunque también tengo que admitir que Paco Corachan a menudo lograba captar con mucha habilidad lo que Fernando le pedía.
 

7) PISCIS: SESIÓN DE NOCHE
"Totem el Comix" #48 (Noviembre 1990)




 
Esta es una de esas historias de las que había perdido totalmente la pista y que creo que dibujé íntegramente. Veo mi trazo en muchos gestos de los personajes, pero hay que decir que, con la tinta, Fernando lograba hacerse suyos esos dibujos.
 
También hay que añadir que en ocasiones los bocetos que Fernando nos facilitaba con cuatro trazos en un folio nos ayudaban mucho a hacernos a la idea de los encuadres, de tal modo que el esfuerzo de composición se diluía y el dibujo de los detalles se hacía de manera bastante automática, de ahí que el recuerdo de haberlo dibujado también se diluya, ya que es en la fase de composición cuando hay la lucha más encarnizada para equilibrar la página y lo que hace que no olvides que eso es tuyo. Por ese motivo yo identifico mi trabajo en los gestos de los personajes, que es lo que en muchas ocasiones quedaba por definir cuando Fernando nos mostraba sus esquemas.


8) LIBRA: LA TIENDA

"Totem el Comix" #67 (Junio 1992)


 

 
Esta historia es completamente mía, tanto el lápiz como la tinta. Tan solo el guión no es mío (tal vez de Fernando). La tinta es bastante mala porque yo no había entintado nunca nada antes con Fernando 
Como anécdota, decir que los órganos sexuales masculinos los tuve que hacer desaparecer en la versión italiana.
 
Fernando puso mi nombre por primera y única vez en los créditos.
 
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Todavía hay, como mínimo, dos historias más mías entre las cuatro de la versión italiana que no se publicaron en "Totem". Recuerdo gratamente "Acuario: Sirenas" porque fue la única en la que participé con Fernando creando el guión, y porque también la entinté, además de dibujarla a lápiz. 

Esta serie, a mi juicio, era un compendio de géneros literarios que pretendía demostrarnos que éramos capaces de hacer cualquier cosa. Fernando se guiaba mucho por la intuición a la hora de definir el siguiente proyecto, de modo que seguramente hubiera elegido el género que más le habría satisfecho en el zodíaco para desarrollar su próximo trabajo. 



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En la entrada del 18 de diciembre de 2019 hice una pequeña reseña del primer libro de Albert, "Viajar pintado", que entonces acababa de salir, y que está disponible a la venta en Amazon. Ahora es el propio Albert quien nos comenta algunos detalles sobre sus contenidos.
 

En tu blog dices que el libro finalmente se publicó "tras una pequeña eternidad intentándolo". ¿A qué te referías exactamente? ¿Al tiempo que te llevó redactar el libro, o a las dificultades a la hora de encontrar editor?
 
Este primer libro es fruto de un complejo proceso de maduración. Para ponerte en contexto, te diré que el primer deseo de publicar un libro surgió a partir de la última noche que pasé en Osaka (Japón) después de trabajar en ese país como caricaturista en un parque de atracciones durante 2 años. Esa etapa japonesa había quedado truncada súbitamente a causa del terremoto de Fukushima, lo cual me pareció algo suficientemente dramático en sí mismo, como para estructurar una historia.  

Busqué por internet las nuevas plataformas de autoedición que existían y di con una, llamada BUBOK, que permitía a los autores subir sus libros y comercializarlos bajo demanda, sin tener que hacer el gran desembolso de imprimir una gran tirada inicial. A partir de ahí me dediqué a investigar cuál sería el software mejor para maquetar los contenidos e hice un primer experimento con Photoshop (se pueden visualizar esas primeras páginas del intento de libro "La última noche en Osaka" en mi blog). No obstante, tras lidiar con varias dificultades, finalmente descubrí SCRIBUS, un programa libre que ofrece muchas posibilidades sin llegar a ser demasiado complicado, así que me puse a estudiar el manual para utilizarlo con mi libro. 
 
Paralelamente, en mi puesto de trabajo de la Rambla, a mi regreso de Japón, me encontré con un inspector de la guardia urbana que me prohibía dibujar mi estilo a instancias de mis competidores de la feria, que los últimos 3 años se habían dedicado a conspirar para impedir a los retratistas que hicieran caricaturas, preparándome esa sorpresa en forma de denuncias a mi regreso, si osaba hacer caricaturas en lugar de retratos.

De ese modo mi libro empezó a tomar la forma de un ensayo a partir del cual dejar constancia para la posteridad sobre la barbaridad que supone para un retratista que le obliguen a ceñirse al realismo fotográfico, sin permitirle soltar la muñeca con ejercicios de espontaneidad como la caricatura. Todo ese ensayo quedó publicado online en mi blog en modo de libre acceso, en forma de catálogo de mi obra; al estilo de los catálogos de sellos de los coleccionistas.

El siguiente paso iba a consistir en rentabilizar todo ese trabajo, que ya había asumido como inherente a mi producción artística, en un formato que se pudiera comercializar. Y ese paso surgió cuando, ya dominando el SCRIBUS, decidí publicar lo que tenía maquetado de modo experimental para así testear la plataforma BUBOK de autoedición. En ese punto, la plataforma me falló y tuve que buscar alternativas en Internet. Por suerte, los últimos años Amazon había desarrollado un sistema parecido que, tras algunos ajustes, me permitió lanzar ese primer libro definitivamente.


¿Por qué el libro sólo está disponible en Amazon, y no en librerías?

Tras publicar mi primer libro en Amazon, descubrí algunos parámetros que quedaban medio velados al explorar su aplicación de autoedición. Uno de esos aspectos es que Amazon ofrece un extenso catálogo de medidas para imprimir tu libro, pero a la hora de cargar el documento para que el libro quede a la venta bajo demanda, te das cuenta que la opción de venta en librerías tan sólo está activa para algunos formatos, no para todos. Yo ya había maquetado el libro dos veces, una para los formatos de BUBOK y otra usando un formato de Amazon que me pareció el más adecuado, de modo que cuando me di cuenta que el formato elegido no me permitía la venta en librerías, yo ya no me vi dispuesto a reformatear el documento una tercera vez, sin antes comprobar el resultado que iba a obtener en papel. Y así fué cómo mi primer libro salió de ese modo. 

Esa experiencia me servirá para futuras publicaciones, ya que tendrán activada la opción de que las librerías puedan acceder a mi libro, a cambio de repartirse conmigo el pequeño margen de beneficio de su venta.


Mi total ignorancia en el campo de las diferentes técnicas artísticas me impide comentar adecuadamente esa parte de tu libro, pero hay un punto que quisiera pedirte que ampliaras, en favor de todos los legos en la materia. ¿Podrías explicar con más detalle las diferencias entre usar un pincel y usar ¡una espátula! para pintar? (Quiero decir, yo he usado espátulas... para arrancar la pintura vieja de la pared...)

Te agradezco esta pregunta porque me confirma que este primer libro toca aspectos demasiado técnicos, sin matizar suficientemente los detalles para su amplia comprensión. Ciertamente, esas espátulas son unas herramientas para pintores muy parecidas a la de arrancar la pintura vieja de la pared. La diferencia es su tamaño y su forma, ya que, siendo más pequeñas y teniendo formas diversas, permiten aplicar la pintura sobre el lienzo como si se tratara de empastes de yeso o de cemento. Con esas espátulas, la pintura se aplica a montones, mientras que con los pinceles la pintura se deposita sobre la superficie en forma de finas capas. Además, esas espátulas son metálicas y mucho más rígidas que el pelo de los pinceles, de modo que los trazos apenas pueden ajustarse a los detalles y tan solo permiten empastes de color sin apenas control de la forma.

Cuando ibas a abandonar Ulm, en Alemania, para volver a Barcelona, te encontraste con que tu coche estaba averiado, sin posibilidad de reparación, y tuviste que coger un autobús. Como no podías meter en la maleta todos los cuadros que habías pintado hasta entonces, decides… ¡tirarlos a la basura!... lo cual me parece terrible. ¿No había otras opciones, como enrollar las telas y mandarlas por correo?

Para comprender esta reacción hay que imaginarse a alguien que tal vez apuró hasta el último día de alquiler de la habitación, que cargó el vehículo hasta los topes y que se encontraba totalmente predispuesto a iniciar un viaje de regreso, después de gastarse todo el presupuesto para pasar el invierno. En esa situación, tan sólo veía que debía regresar para recuperarme económicamente haciendo retratos de nuevo en la Rambla de Barcelona.

Para que se entienda mejor, quizás también hace falta explicar que, como artista, dibujante o pintor, uno está muy acostumbrado a aplicar muchos meses de trabajo en desafíos que conllevan muchos errores y horas de trabajo perdidos. La única recompensa de todos esos esfuerzos es el conocimiento adquirido; la capacidad de comprender la dificultad de algo que antes parecía más fácil. Y eso mayormente significa un cambio de rumbo en el planteamiento del futuro. Ese conocimiento es la auténtica obra. El objetivo de todo ese esfuerzo es saber "cuál no debe ser el siguiente paso".

Los cuadros en ese preciso momento se convirtieron súbitamente en una molestia. En una carga. En algo que no merecía la pena invertir dinero para llevar a Barcelona porque, tratándose de paisajes de Alemania, ahí difícilmente se iban a vender. No voy a negar que se me pasó por la cabeza regalárselos a la gente que había conocido durante ese tiempo en Alemania, pero el container de basura estaba justo al lado, me resultaba más fácil pensar que ése era el lugar indicado. Afortunadamente mi compañera me había venido a despedir. Yo no quería molestarla almacenando cosas mías en casa de sus abuelos, de modo que se lo di todo.

Todas esas obras estaban enmarcadas. La mitad eran pasteles, que requerían una manipulación delicada sin el marco. Los otros eran óleos, que habría tenido que arrancar de su bastidor e invertir dinero en volver a montar y enmarcar en Barcelona... para mí, ya habían cumplido su cometido y en Ulm iban a tener un hogar mejor.
 

El libro termina de forma abrupta, al mejor estilo de los tebeos de "continuará": avanzas que tus planes para volver a Alemania se truncarán inesperadamente y acabarás, en cambio, viajando a Japón. ¿Por qué decidiste cortar la narración en ese punto? ¿Tenías pensado ya escribir un segundo libro? ¿Estabas limitado a un determinado número de páginas?

Me había propuesto elaborar ese experimento de libro tratando de catalogar las obras que todavía no aparecían en el catálogo. Había pensado ligar todas esas obras que tenía archivadas como un manual para ayudar a los jóvenes artistas que se les ocurriera llevar a cabo alguna experiencia parecida viajando. La parte de mi regreso a Alemania ya la tenía catalogada y estaba accesible online desde mi blog, del mismo modo que también había catalogado mi obra de Japón. Es cierto que este libro hubiera quedado mejor acabado si hubiera incluido la parte de mi regreso a Alemania, que fue el momento en que me di cuenta que debía iniciar una nueva etapa como caricaturista. Pero tenía prisa por ver el resultado en soporte físico, ya que ese iba a ser un gran estímulo para seguir publicando libros. Al fin y al cabo, quien quisiera saber más ya tenía la información a su disposición en mi web. 
 
En cuanto a mi próximo libro: sí, tenía muchas ganas de terminar el de Japón. En cualquier caso, en una segunda edición de mi primer libro sin duda añadiré la parte de Alemania que falta y lo haré disponible también en librerías.

Mi próximo libro lo he concebido más como una nueva obra en sí, que como un mero catálogo de mis dibujos. La idea es que, a partir del próximo libro, sea él mismo el que defina las obras e ilustraciones que necesita, en lugar de adaptarse a lo que voy pintando. 

En un principio, el próximo libro hablará de mi experiencia en Camboya, y buscará acercarse a un formato de guía para visitantes, para que les ayude a comprender mejor la vida y la cultura del país desde un punto de vista más artístico. 

La idea es que el libro se parezca cada vez más a un cómic, buscando los hilos argumentales tras los personajes reales que aparecen en mis dibujos. En el fondo, lo que persigo en esta ocasión es seguir creando el estilo de narración que necesito para poder regresar algún día a Japón y terminar ese libro previo que quedó en el tintero.  


En cuanto al libro de Camboya, todo iba bien hasta que llegó el Coronavirus. Ya había escrito más de la mitad hasta que tuve que cerrar mi estudio galería y trasladarme a la casa de mis suegros (me casé hace unos pocos meses con una camboyana). Eso cambió el recorrido del argumento y me dejó sin espacio para pintar, al menos hasta que termine de reconvertir el gallinero del jardín en mi próximo estudio. El caso es que la pandemia ha retrasado su publicación, al menos hasta el próximo año 2021.
 



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